Cómo afrontar el dolor de una separación de pareja

Probablemente algunas personas minimicen el dolor que sienten los amantes al disolver el vínculo de pareja. Lo cierto es que reinos enteros se han perdido por amor y hay incontables muestras de ello a lo largo y ancho de la historia del mundo.

Desde nuestra perspectiva, si le damos la oportunidad, el dolor siempre es un maestro, siempre trae algo que enseñarnos y siempre nos transformará de una forma positiva. No importa la edad, la posición social, el estatus, los grados escolares, o el poder económico; el dolor, el miedo, la incertidumbre que viene con la ruptura amorosa, son una herida abierta que es capaz de doler en el cuerpo y afectar nuestra vida social, productiva, económica, espiritual y sexual.

Pero ¿Cómo podemos hacer frente a una ruptura amorosa? ¿Qué podemos aprender de una separación? ¿En cuánto tiempo dejará de doler tanto? son preguntas comunes que las personas expresamos durante éste trance, por ello compartiré con ustedes mi experiencia clínica y como ser humano.

Como antes te comentaba, desde el punto de vista de la psicología y la psicoterapia transpersonal, el dolor siempre trae la semilla para transformarnos, desde dentro en una persona diferente, en palabras del psicólogo humanista Abraham Maslow, las experiencias dolorosas tienen la cualidad de convertirnos en personas auténticas, reales, plenas y apasionadas, con la capacidad de disfrutar de la vida plenamente, sin este diálogo mental auto-flagelante y auto-limitante que obstaculiza la espontaneidad, el gozo y la gracia de vivir.

Podemos negarnos a enfrentar el dolor de muchas formas, tenemos derecho a escondernos en el trabajo, en los amigos, las fiestas o incluso anestesiar nuestra mente en drogas; considero que no es algo incongruente de hecho me parece algo normal dada nuestra predisposición cultural a evadir y anestesiar el dolor emocional. Pero si lo hacemos,  si nos anestesiamos, estamos condenados a repetir el mismo patrón, la misma experiencia tantas veces como sea necesario.

La forma en que afrontamos el dolor de un corazón roto no está relacionado con el nivel de inteligencia conocido como CI, está íntimamente relacionado con la inteligencia intrapersonal de la que habla el psicólogo e investigador Howard Gardner  y con la conocida intteligencia emocional descrita por Daniel Goleman.

Elaborar un duelo requiere un tiempo y un espacio apropiado, requiere la contención y el acompañamiento de un ser humano capacitado y preparado para ello, pero también grandes dosis de valor para acercarnos a nuestros recuerdos, tocar desafinadamente las fibras emocionales de nuestro corazón y emitir las dolorosas notas que provienen de nuestro cerebro límbico, así como los sonidos primordiales y preverbales evocados de nuestro sentimiento de pérdida y abandono, darle voz al sentimiento y que con estas vibraciones y explosiones se libere el sufrimiento.

La presencia de un facilitador profesional, con los conocimientos académicos y prácticos necesarios es vital para la elaboración de un proceso con estructura, un manejo negligente y no profesional puede ocasionar una resignificación con secuelas patológicas. Aún más, dado que una persona en duelo es doblemente vulnerable, puede colapsar y experimentar un brote psicótico que ponga en riesgo su integridad y la de otras personas.

La experiencia clínica me ha demostrado que un duelo por la pérdida de un gran amor, puede durar meses, algunas personas lo llevan durante años e incluso de por vida.  Las consecuencias son evidentes: falta de confianza, inseguridad, miedo, soledad, torpeza social, retraimiento, parafilias, impotencia, relaciones vacías y poco duraderas, etc.

Entonces, para dar respuesta a las preguntas planteadas en párrafos anteriores ¿Cómo podemos hacer frente a una ruptura amorosa? ¿Qué podemos aprender de una separación? ¿En cuánto tiempo dejará de doler tanto?

La respuesta es que la forma de hacer frente a este tipo de experiencias y el tiempo que tarde en superarlo, está relacionado a la seriedad con que lo afronte; si se vale de sus amigos y sus familiares, seguramente buscarán una manera honesta de ayudarlo, pero esta ayuda omitirá, exagerará y distorsionará muchos aspectos importantes del comportamiento humano, pues le son desconocidos y sólo un profesional puede acompañarlo apropiadamente poniendo a su alcance los recursos que su caso particular necesita.

Lo que aprenderá, con seguridad, si elabora apropiadamente su proceso de duelo, es a conocer sus necesidades, sus miedos y sus áreas de oportunidad, pero con honestidad, sin juicio, sin crítica. Experimentará un proceso de trabajar con su amor propio, sentir que merece y que es digno de amor, establecer límites, perdonarse por sus fallas, por sus limitaciones, por sus carencias y finalmente aceptarse y reconocerse como alguien en más armonía consigo mismo, estructurará una vida que gire en torno a un propósito superior y se sentirá completo, pleno y en paz. Una persona llena de necesidades y carencias sólo puede verse satisfecha por alguien en iguales condiciones, una persona autorrealizada y plena no necesita que le llenen sus vacíos emocionales.

Transforme su dolor en la materia prima para convertir su vida en una vida significativa

columnaOctavio Crespo |Shifu

Psicoterapeuta de orientación transpersonal, Director de HiZhiNao y Casa Áurea, Creador del protocolo de intervención en crisis denominado Vía de la Trascendencia, de lo personal a lo transpersonal

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