“ÉL” Es un maestro espiritual, con copete

Carol S. Pearson al igual que Jung e innumerables autores, señalan que un arquetipo representa los rasgos más notables, las características más sobresalientes, las facciones, los aspectos, la apariencia, el porte, la presencia, las cualidades, los atributos, los dones, las virtudes y también las debilidades más señaladas del inconsciente individual y/o colectivo.

Él, involuntariamente, él, inocentemente, él mansa y sumisamente es el arquetipo, el reflejo, la sombra, la proyección mordaz, cáustica, irónica, burlona y parodiada que encarna las virtudes y debilidades del pueblo de México o mejor dicho del nivel de conciencia de la comunidad mexicana.

Sí, él es inculto, él es torpe, él es tramposo, él es corrupto, él es mentiroso, él es fatuo, él carece de formación académica, él es traidor, él es convenenciero, él es malinchista, él es servil, él es venido a menos, él es autoritario, él es fascista, él es espurio, él es artificial, pero él gobierna, él representa, encarna, caracteriza, simboliza, personifica a la masa crítica de una sociedad.

Hoy el miedo se apodera de las mentes bien informadas, medio informadas y también de las desinformadas. Toman, cierran, marchan, protestan, planean, convocan como resultado del miedo y finalmente uno suele convertirse en aquello que intenta destruir.

¿Qué hacer entonces? ¿Qué hacer por nuestros 43 hermanos desaparecidos? ¿Qué hacer por Tlatlaya, por “la guerra contra el narco”, por el aumento a las gasolinas, a la canasta básica, por la devaluación del peso, por los escándalos de corrupción, las reformas vende patrias, qué hacer por su esposa, etc.?

Esto no es una guía, una cátedra, un manual. Pero sí es, el producto del nivel de conciencia que permite observar con menos miedo, de una mente menos reactiva y de un sistema emocional menos apegado y dependiente que se permite compartir contigo desde el amor estas palabras.

Más que ir hacia afuera a buscar culpables, el caos es una oportunidad de buscar dentro para conocer-nos y reconocer-nos de manera individual y colectivamente.

En medio de éste caos uno puede detenerse y mirar, pararse y respirar, detenerse y estar, sólo estar. Estar sin necesidades de cambiar nada afuera y volver la mirada hacia el interior. Y así, en éste estado uno puede preguntarse a sí mismo: ¿Qué siento por “Él”? ¿Coraje, impotencia, frustración, rabia, ira? ¿Qué?

Ok. ¿Tengo derecho a sentir esto por él? ¿Y si pudiera decirle o hacerle algo, qué sería? ¿Decirle o hacerle eso me convierte en alguien igual, mejor o peor que “Él”?

Esta respuesta reactiva, reaccionaria, revolucionaria parte del miedo, de la vergüenza, de la culpa, pero también del deseo, de la ambición, de la necesidad y eso significa que surge de las razones equivocadas y no es y no será otra cosa que una vuelta en el mismo eje, en el mismo canal, en la misma frecuencia, en el mismo nivel de conciencia y sólo servirá para sustituir a un tirano por otro.

Ya lo dijo el Gran Maestro Oogway: “Tu mente es como esta agua amigo mío, cuando esta agitada se vuelve difícil ver, pero si dejas que se calme la respuesta se vuelve clara”.

La violencia sólo genera violencia, el fuego no se combate con fuego. Mentes esclarecidas nos han dicho, a toda la humanidad: “aceptar”, “no resistencia”, “fluir”, “perdonar”, “amar”.

Quiero decir que el sistema cumple su propósito de escuela, no es bueno o malo en esencia, simplemente es y así debe ser. No se trata de cambiarlo, de luchar, de resistir, de ir en contra, de huir a las montañas, sino de aprender a estar en él y con él sistema mientras trabajamos sobre nosotros mismos.

Me explico: El sistema está diseñado para provocar miedo, el sistema está diseñado para crearnos necesidades, diseñado para distraernos y alejarnos de nosotros; está diseñado para ocuparnos en el exterior y alejarnos del interior. No es su culpa, así está diseñado y ése es su gran propósito.

Volver al interior, conocer y reconocer nuestras emociones, nuestro dolor, nuestras creencias limitantes y procesarlas, trascenderlas, superarlas, entenderlas, aceptarlas y amarlas nos libera del sistema. Nos permite verlo como lo que es, una escuela. Los dictadores se resignifican al comprender su propósito, y se perciben como maestros.

“Él” y su señora esposa, son el arquetipo del nivel de conciencia mexicano. Te invito a leer http://www.hizhinao.com/el-como-el-porque-y-el-para-que-de-lo-que-te-choca-y-te-checa/

Entonces ¿Qué hacer?

  1. toma distancia:
    • De los medios y las redes sociales
    • De los revolucionarios, los movimientos o los paros
  2. Convoca a la paz, a la unidad y a la compasión por ellos que llenan sus bolsillos por miedo
  3. Practica una disciplina espiritual como Mindfulness o yoga
  4. Asiste a terapia con un profesional  Recomiendo un Psicólogo con orientación en (TREC) “Terapia Racional Emotiva Conductual”.
  5. Consume los productos nacionales y en comercios locales
  6. Produce algún alimento cultivando o criando
  7. Asóciate u organiza sociedades cooperativas y productivas para la realización de actividades empresariales
  8. Intercambia productos y servicios a manera de trueque en tu comunidad o en redes sociales
  9. Siembra calles, jardines, plazas con árboles y plantas frutales
  10. Camina o desempolva la bicicleta
  11. Sirve, ayuda, comparte, enseña. Es el secreto de la felicidad
  12. Como colofón, al Cesar lo que es del Cesar…    

No hay camino para la paz, la paz es el camino expresaba el parangón de los movimientos sociales anti esclavitud, Mahatma Gandhi.

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