El mercado negro de la salud y el despertar de conciencia

Recientemente, en una poderosa observación, Manuel Almendro, destacado y prestigiado psicólogo y psicoterapeuta de orientación transpersonal de origen español, explica que le ha llamado la atención el rápido ascenso y expansión en casi todo el planeta de cursos, seminarios, centros de formación y capacitación, que oscilan entre trabajos serios y fraudes, para alimentarse de la necesidad de autoconocimiento y espiritualidad.

Almendro señala acertadamente que prodigan auto-titulados psicólogos transpersonales de un día para otro. Personas con buenas intenciónes, que después de formarse en internet salen a vender sus milagrosos conocimientos.

Pablo Picasso, palabras más, palabras menos expresaba de la siguiente forma el meollo de esta disertación: “Primero aprende la técnica, después, y sólo después, desarrolla la creatividad”. Lo mismo vale con la frase tan manoseada que expresa que nadie puede dar lo que no tiene.

No es el propósito de esta columna hacer un inventario exhaustivo de las técnicas de “sanación”, “despertar”, “mejoramiento”, “crecimiento”, “expansión”, “motivación” “optimización” “transformación”, “liberación”, etc. que se ofrecen en el mercado; ni señalar su buena fe o su mercenaria ambición. Es, por otro lado, sembrar en usted amable lector la semilla de la duda, del pensamiento crítico, reflexivo y contestatario que ponga en duda lo que el mercado de la “salud y la liberación” ofrece.

La sobre población, la falta de oportunidad de un trabajo digno, la escasa oferta laboral, la disciplina necesaria que exige una formal preparación académica y hasta las válidas necesidades emocionales de atención, aceptación, admiración y reconocimiento, llevan a una abrumadora cantidad de seres humanos a tomar algún curso de fin de semana en salónes de hotel con la intención, seguramente noble, de prepararse para “ayudar”; pagan sus cuotas y se entrenan como terapeutas reiki, masajistas, consteladores familiares, numerologos, coach, PNL programadores neuro-lingüístas, mandalas, sanación del linaje femenino, niño interior, psicología holística, sonoterapia, cuencos, flores, sales, piedras, registros akashicos y un largo etcétera.

Respetuosamente, pero de manera firme y enérgica, debemos decir que en una gran mayoría, los coach, terapeutas, facilitadores entrenadores o como se auto denominen según sus pseudo-sistemas terapéuticos, desconocen el funcionamiento químico, orgánico, químico, psicológico y emocional del cuerpo humano, sus etapas evolutivas, la etiología de los trastornos, los factores predisponentes y precipitantes, etc, etc. Por otro lado, pero en el mismo sentido desconocen cómo hacer un historial clínico, por lo que no cuentan con protocolos de intervención, y eso, por decir lo menos es un abuso a una necesidad sentida del ser humano y una falta de ética, respeto y sentido común, al menos profesionalmente.

Un fenómeno estudiado y conocido por la psicología llamado sugestión, es el responsable de muchas “transformaciones”, aún así es un modo invasivo, tramposo y no saludable. Pero incluso, muchas veces el mismo “terapeuta” por su escasa o nula preparación académica, desconoce que ha sugestionado a su “paciente” y lejos de operar bajo un protocolo empírico, actúa por feeling, instinto “experiencia” y en el más patológico de los casos, bajo la guía de “ciertas energías” ángeles, extraterrestres, difuntos o seres de otras dimensiones.

En este punto hago una pausa para subrallar que éste documento se enfoca exclusivamente a poner en duda las “nuevas” terapias donde la formación exprés está orientada a poner en circulación del mercado, el producto o servicio de moda en materia espiritual o de salud. Más allá de esto existe un conocimiento trascendental y prácticas ancestrales que se manifiestan en cada cultura, el cual tampoco está excento de charlatanes lo mismo que en el ámbito científico, no obstante legítimamente puede y debe ser incorporado o al menos complementario a las ciencias modernas.

Todos tenemos derecho a poner nuestra fe, nuestra confianza y el bienestar propio y de nuestros hijos, en la alternativa que más convenga y mejor se adapte a nuestra propia y personal orientación, no obstante vale la pena invertir un poco de nuestro tiempo en investigar la preparación académica del prestador de servicios y no dedicar una vida a vivir arrepentido. un mal manejo puede ocultar síntomas clínicos importantes de un padecimiento subyacente. Su bolsillo también se verá agradecido.

Una enfermedad, una situación crítica y dolorosa o de mucho sufrimiento puede orillarnos a buscar alternativas rápidas, milagrosas, sin dolor, económicas, etc. y no podemos negar la existencia de un universo desconocido que nos permite fantasear con una disneylandia redentora, pero mientras los cimientos de la ciencia y un nuevo paradigma no tome su lugar, se recomienda discreción y precaución.

columnaOctavio Crespo |Shifu

Psicoterapeuta de orientación transpersonal, Director de HiZhiNao y Casa Áurea, Creador del protocolo de intervención en crisis denominado Vía de la Trascendencia, de lo personal a lo transpersonal

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